El Teatro Lope de Vega vuelve a abrir sus puertas: allí donde la Bienal sigue latiendo

Hay lugares que nunca dejan de estar presentes, incluso cuando permanecen cerrados. Lugares que conservan el eco de los aplausos, de las respiraciones contenidas antes de un silencio, de los estrenos que cambiaron una forma de mirar el flamenco. Durante el tiempo en que el Teatro Lope de Vega permaneció inmerso en su restauración, la Bienal siguió recorriendo otros escenarios de la ciudad. Pero había una ausencia imposible de ignorar. Ahora, ese corazón vuelve a latir.

La XXIV Bienal de Flamenco recupera uno de sus espacios fundacionales con una programación presentada en una tertulia celebrada en el restaurante El 29, donde el teatro volvió a convertirse, antes incluso de abrir sus puertas, en un lugar de encuentro entre artistas, periodistas, aficionados y memoria compartida.

Porque también eso es flamenco: volver. Regresar al sitio donde tantas cosas ocurrieron para descubrir que aún quedan muchas por revelarse.

El teatro donde la Bienal aprendió a emocionarse

La reapertura del Lope de Vega supone mucho más que la recuperación de un edificio histórico. Significa el regreso de uno de los espacios que mejor explican la historia reciente del flamenco.

Para Luis Ybarra, director de la Bienal, “El Lope de Vega es el epicentro sentimental de la Bienal. El festival regresa ahora al espacio en el que vio la luz, donde tanto hemos celebrado y aprendido, donde hemos llorado, jaleado, despedido y reencontrado en un sinfín de noches en el recuerdo.”

En ese teatro “se abrazan público, artista y tiempo”, resumió el director de la Bienal. Y quizá sea precisamente ahí donde mejor se entiende el lema de esta edición: hay emociones que permanecen invisibles hasta que alguien las vuelve a poner sobre un escenario.

Cuatro maneras de revelar el flamenco

Si el Teatro Alameda propone un recorrido por la juventud, la memoria y la fiesta, el Lope de Vega construye otro relato. Uno donde el flamenco despliega sus cuatro grandes lenguajes: el toque, el cante, el baile y la música instrumental.

“Como en el resto de espacios, se ha concebido una inauguración, una clausura y todo un desarrollo en el que paladear cuatro expresiones de esta cultura”, explicó Ybarra.

Nueve noches para regresar al centro emocional de la Bienal.

El reencuentro comenzará el 12 de septiembre con el estreno absoluto de Fractal arcano, la nueva creación de Dorantes.

El pianista lebrijano, figura imprescindible en la consolidación del piano flamenco contemporáneo, propone un formato esencial donde el piano dialoga únicamente con las palmas. Un regreso a la desnudez sonora desde el que seguir explorando un lenguaje que lleva décadas ampliando los límites del flamenco sin perder nunca la raíz.

«Siendo consciente de lo infinito que es el flamenco y la cantidad de caminos que tiene, pero también echando una mirada hacia atrás, siendo consciente de que en una sola nota es capaz de salir los sonidos, el drama, lo agridulce. Todo eso lo llevo a través del piano» declaraba Dorantes sobre el espectáculo que disfrutaremos en la Bienal 2026.

El 17 de septiembre, Arcángel presentará La copla del cante, un viaje hacia ese territorio fronterizo donde la copla y el flamenco nunca dejaron de entenderse.

Inspirándose en figuras como Pepe Pinto, Manolo Caracol, Pepe Marchena, Canalejas o La Paquera de Jerez, el cantaor onubense recupera un repertorio que forma parte de la memoria sentimental andaluza para devolverlo al presente desde una mirada profundamente flamenca.

Un día después, el 18 de septiembre, llegará una de las grandes noches únicas del ciclo. Seis guitarras para una sola voz.

En Seis cuerdas, seis, Antonio Reyes compartirá escenario con Rafael Riqueni, Manolo Franco, Diego del Morao, Joni Jiménez, José del Tomate y Nono Reyes, construyendo un diálogo irrepetible entre una de las grandes voces del cante actual y seis maneras distintas de entender la guitarra flamenca.

Un concierto concebido como homenaje al toque y a la conversación permanente que existe entre la voz y la sonanta.

«He tenido en mente este espectáculo desde hace mucho tiempo, pero no encontraba el sitio adecuado. Creo que la Bienal es el sitio idóneo para llevarlo a cabo» – Antonio Reyes

Cuando el jazz también habla flamenco

El 21 de septiembre llegará otro de los estrenos absolutos de esta edición.

Rafael Riqueni y el saxofonista estadounidense Tim Ries presentarán Tunisia, un encuentro donde dos universos musicales aparentemente lejanos descubren que comparten un mismo idioma: la improvisación, la sensibilidad y la búsqueda constante.

Flamenco y jazz dejarán de entenderse como dos territorios distintos para convertirse en una única conversación.

Sobre la relación entre el guitarrista y el saxofonista estadounidense, Rafael Riqueni explicaba lo siguiente: «Cuando llevábamos dos horas tocando, parecía como si llevase toda la vida tocando junto a él. Realmente, lo que sucede es que estamos ambos muy acostumbrados a improvisar».

Hay espectáculos que se sostienen sobre las palabras. Otros nacen de las miradas.

El 25 de septiembre, Aurora Vargas y Juana Amaya presentarán Hazme con los ojos señas, una noche única donde el cante y el baile construirán un diálogo hecho de silencios, intuiciones y complicidad.

Ese lenguaje invisible que el flamenco conoce desde siempre y que no necesita ser explicado para conmover.

Durante la tertulia, Aurora Vargas afirmaba que «es un sueño volver al Lope de Vega. Porque es un lugar por el que más artistas del flamenco han pasado y donde he vivido uno de mis mayores éxitos».

Por su parte, Juana Amaya, declaraba que «es un lujo compartir cartel con Aurora Vargas y que hará todo lo posible para que salga un espectáculo bonito. En él, bailaré por seguiriyas al maestro Dorantes, haré un pequeño homenaje a mi tío Diego del Gastor, aunque todavía me quedan músicos por confirmar».

Las sevillanas también revelan una ciudad

El 27 de septiembre, el Lope de Vega abrirá espacio a otro de los grandes patrimonios musicales de Andalucía con Fue tu querer.

Sobre el escenario se reunirán Macarena de la Torre, Juan de Mairena, Lidia Hernández y Fran Fernández, acompañados por los artistas invitados Manolo Marín, Ana María Bueno, Rafael de Utrera y Carmen Lozano.

Una celebración colectiva donde las sevillanas se muestran como lugar de encuentro entre generaciones, sensibilidades y formas distintas de entender una música profundamente ligada a la identidad de la ciudad.

Manolo Marín quiso dejar claras sus intenciones en este espectáculo: «yo quisiera que la sevillana en la que yo intervenga, junto a Ana María, fuese un poquito más sobria y no tan rápida».

Ana María Bueno, por su parte, compartía con todos los asistentes que ella considera al Lope de Vega como «una bombonera, porque es un teatro hecho para todos tipos de música, pero sobre todo para el flamenco (…) Para mí es un gusto bailar con un catedrático del flamenco como Manolo Marín. Sobre todo, una sevillana, como él dice, reposada, tranquila y flamenca».

Babel o la posibilidad de seguir encontrándonos

El 29 de septiembre, David Coria llevará al Lope de Vega el estreno nacional de Babel. Torre Viva.

Partiendo del mito bíblico, el coreógrafo sevillano convierte el cuerpo en un espacio donde todavía es posible encontrarse. Frente a la fragmentación del mundo contemporáneo, la escena propone una comunidad construida desde el movimiento, el diálogo y la diferencia.

Un espectáculo que recuerda que también las grietas pueden convertirse en lugares de unión.

Mayte Martín y la belleza de lo esencial

El 30 de septiembre, Mayte Martín ofrecerá Arqueología de lo puro, un recital donde el flamenco antiguo recupera toda su vigencia.

Alejada de cualquier artificio, la cantaora catalana reivindica las formas esenciales del cante y la guitarra a través de un repertorio que demuestra que la tradición sigue siendo un territorio fértil cuando se habita con sensibilidad y conocimiento.

El gesto que construye comunidad

La programación concluirá el 2 de octubre con otro estreno absoluto.

En Gesto mínimo, Alfonso Losa reflexiona sobre el baile como lugar de convivencia y construcción colectiva. Desde pequeños movimientos cargados de significado, el coreógrafo madrileño propone una obra donde el cuerpo deja de entenderse como individualidad para convertirse en espacio compartido.

Un cierre que dialoga con toda la filosofía de esta Bienal: revelar aquello que sostiene el flamenco mucho antes de que empiece el espectáculo.

Donde el tiempo vuelve a sentarse en su butaca

El regreso del Teatro Lope de Vega no supone únicamente recuperar uno de los escenarios históricos de la Bienal. Es volver a ocupar un lugar donde el flamenco ha aprendido a escucharse a sí mismo durante décadas.

Hay teatros que conservan memoria en sus paredes.

Hay otros que la siguen escribiendo.

En esta XXIV Bienal, el Lope de Vega vuelve a abrir sus puertas para recordarnos que el flamenco también sucede entre función y función, en el silencio que precede al primer acorde, en la emoción de regresar y descubrir que aquello que parecía dormido nunca dejó de estar vivo.

Porque hay lugares donde la historia no se visita.

Se revela.

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