Hay procesos que no se ven, pero sostienen todo. El entrenamiento, la memoria del cuerpo, la respiración, la madurez, el dolor o la emoción que atraviesa a una bailaora antes de que el público llegue a verla.
En vísperas de presentar su estreno absoluto Infinita, en la XXIV Bienal de Flamenco, Sara Baras habla de todo eso: de lo que sucede detrás del baile y de aquello que, aunque invisible, termina convirtiéndose en compás, en gesto, en verdad.
“El baile duele, eso está clarísimo”, declara en su entrevista para El País. Pero también habla de cómo el tiempo transforma el cuerpo y la manera de bailar: “La madurez es maravillosa: sabes dónde tienes que respirar”.
Después de 14 años, Sara Baras vuelve a la Bienal para abrir una nueva edición con un homenaje a Andalucía y a sus ocho provincias, encarnadas en ocho mujeres.
Porque quizá bailar también sea eso: hacer visible lo invisible.
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Fotos: Jaime de Laiguana










