Sara Baras vuelve. Y con ella, el latido de la Bienal

Espectáculo relacionado:
'Infinita'
Sara Baras
Información y entradas
11, 12 y 13 de septiembre - 20.00h
Teatro de la Maestranza
Sinopsis:
“Infinita nace de una identidad, nace de una herencia, nace del tiempo, de una tierra que nos da y nos enseña, un palpitar que no se detiene. Ocho miradas de mujer, ocho mujeres que nos miran, y un solo pulso encarnando Andalucía, latiendo al compás del flamenco. Un baile que no explica, que no alecciona, un baile de mujer con la única pretensión de compartir, de disfrutar juntos de una esencia, de un legado que transmite y permanece. Infinita brota del silencio que escucha, de la voz que no grita, del respeto y del viaje que trazamos, ofreciendo una mirada abierta al mundo, donde cuanto más se entrega, más se vive. Infinita no describe; sueña.

Catorce años después, el círculo se cierra

Antes de que el público ocupe las butacas, antes de que el telón se alce y la luz encuentre el primer compás, la Bienal comienza en otro lugar. En las conversaciones que sostienen los sueños, en las llamadas que tardan años en llegar a buen puerto, en los regresos que se gestan lejos del escenario. Ahí es donde también la Bienal se revela.

Cuando lo invisible vuelve a hacerse presente

Hay regresos que empiezan mucho antes del aplauso. El de Sara Baras llevaba catorce años escribiéndose en silencio. En la memoria del festival, en el deseo compartido de volver a encontrarse y en la convicción de que algunas historias solo cobran sentido cuando regresan al lugar del que nunca dejaron de formar parte.

La noticia de que la bailaora gaditana llegará a la XXIV Bienal de Flamenco con el estreno absoluto de Infinita no es solo un anuncio de programación. Es la culminación de un tiempo invisible. El final —o quizá el comienzo— de una espera.

Como reconoce el director de la Bienal, Luis Ybarra:

«Lograr que ese regreso sea con un estreno absoluto creado exclusivamente para esta Bienal es, para mí, la culminación de un sueño compartido. No es una contratación más: es un acto de confianza mutua entre la artista y esta casa.»

Esa confianza rara vez aparece en los carteles. Tampoco se ve desde el patio de butacas… Pero sostiene todo lo que después ocurre sobre el escenario.

Presentación de la Bienal de Flamenco 2026 en el Casino de la Exposición, Sevilla, a 10/02/26.
Archivo fotográfico La Bienal de Flamenco @Laura León

Lo que no aparece en las cifras

La programación de la XXIV Bienal impresiona por sí sola: 72 funciones, 52 nuevas producciones, 22 estrenos absolutos, 24 noches únicas, 6 matinés únicas y once espacios repartidos por Sevilla.

Pero detrás de cada número hay meses —a veces años— de conversaciones, ensayos, renuncias, intuiciones y riesgos compartidos. Hay artistas imaginando espectáculos que todavía no existen. Equipos construyendo encuentros imposibles. Espacios históricos preparándose para recibir obras concebidas únicamente para suceder aquí y ahora.

La Bienal se revela precisamente ahí: en todo aquello que el público no llega a ver y que, sin embargo, hace posible la emoción de una única noche.

Esta edición llega además en un momento cargado de simbolismo. Se cumplen cien años desde que el flamenco comenzó a consolidarse como gran arte escénico durante la época de la Ópera Flamenca.

Pero la Bienal no mira ese aniversario como quien contempla una fotografía antigua. Lo hace preguntándose qué permanece vivo de aquel impulso.

Por eso conviven los grandes nombres con las nuevas generaciones; los escenarios monumentales con los espacios de creación; la memoria con el riesgo. Porque el flamenco nunca ha sido una pieza de museo, su verdadera tradición ha sido siempre seguir creando.

Presentación de la Bienal de Flamenco 2026 en el Casino de la Exposición, Sevilla, a 10/02/26.
Archivo fotográfico La Bienal de Flamenco @Laura León

La ciudad que se prepara antes de sonar

Mientras el público espera la inauguración, Sevilla ya empieza a transformarse.

El Teatro de la Maestranza afina su regreso junto a Sara Baras. El Lope de Vega vuelve a abrir sus puertas después de su restauración. El Teatro Central prepara nuevas búsquedas. El Patio del Hotel Triana recupera el pulso de las madrugadas flamencas. La Real Fábrica de Artillería, el Alcázar, San Luis de los Franceses o el Espacio Turina empiezan a llenarse de técnicos, músicos, escenógrafos, iluminadores y artistas que convierten el silencio de los espacios vacíos en promesa.

Esa ciudad preparándose también forma parte de la Bienal, aunque casi nadie llegue a verla.

Y, como espectáculo inaugural, la Bienal reunirá en la Plaza de Toros de la Real Maestranza a José Mercé, José de la Tomasa, Martirio, Arcángel, La Tremendita, El Perrete, Ángeles Toledano, Manuel de la Tomasa y el Ballet Flamenco de Andalucía, dirigido por Patricia Guerrero, en la gala El mundo por montera, un espectáculo dirigido por Andrés Marín.

Pero quizá la verdadera inauguración haya ocurrido mucho antes: cuando alguien imaginó que Sara Baras volvería algún día; cuando ese deseo encontró el momento preciso para convertirse en realidad; cuando un festival decidió que su mejor manera de celebrar cien años de flamenco sobre los escenarios era seguir apostando por aquello que todavía no existe.

Porque eso también es La Bienal: descubrir que, antes de cada estreno, siempre hay una historia oculta. Y que, a veces, el acontecimiento más importante no es el que sucede bajo los focos, sino el que ha permanecido durante años esperando, pacientemente, entre bastidores.

Presentación de la Bienal de Flamenco 2026 en el Casino de la Exposición, Sevilla, a 10/02/26.
Archivo fotográfico La Bienal de Flamenco @Laura León

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